miércoles, agosto 02, 2017

Horas


Hay una hora en la tarde en que me dan ganas de hacerle punta a todos mis lápices. No lo logro, porque para ello tendría que encontrar los lápices que se esconden debajo de las pruebas por revisar, los que se cayeron atrás del escritorio, los que dejé en una taza en mi cuarto, los que alguien tomó prestados y los que andan en mi mochila. De tenerlos todos juntos, tendrían el mismo tamaño y habrían sufrido una horrible estandarización en el borrador o carencia del mismo, en el talento para morderlos o carencia del mismo. Si los pusiera uno detrás del otro la fila tal vez llegaría a la puerta, al otro lado del patio, a mis terribles ganas de salir corriendo.
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