lunes, noviembre 04, 2013

Historias en tercera persona III

La tarde está soleada y tranquila. Hay pocos carros en la calle, casi todo se mueve, menos él que no se va. Está semidesnudo y se baña, con evidente satisfacción, en una fuente del arriate central. Lleva el agua a su cabeza, ríe. Cuando lo ve ella descubre que no es capaz de contar historias felices, quizás porque la alegría te deja sin palabras, porque es difícil ponerle adjetivos a los momentos felices del mundo. Lo mira un momento más y sigue su camino. Piensa que si supiera dibujar haría un cuadro lleno de luz del sol en que el que él fuera el protagonista, porque si se decide a contar su historia la convertirá en algo más sombrío, lleno de nostalgia. Guarda la imagen del joven de la fuente junto a otros momentos que lleva en su mochila hace años, que recordará aunque aparentemente no sea importante.
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