viernes, mayo 27, 2011

Brujas y princesas

Le dedico esta historia que alguna vez me contó mi amigo Javier, a El Último de Paz, porque su comentario sobre las princesas me la recordó.

El rey Arturo, Gawain y la Bruja del bosque

El joven rey Arturo fue sorprendido y capturado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente a sus bosques. El rey pudo matarle en el acto, puesto que ese era el castigo por quien violaba las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre que en el plazo de un año encontrara la respuesta a una pregunta muy difícil.

La pregunta era: ¿Qué quiere realmente la mujer? Esta pregunta dejaría perplejo incluso al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir en la horca, de forma que volvió a su reino y empezó a interrogar a la gente. A la princesa, la reina, las prostitutas, los monjes, los sabios y al bufón de la corte... resumiendo, a todo el mundo, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. ¡Eso sí!, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja del bosque, ya que sólo ella podía saber la respuesta. Seguro que el precio sería alto, puesto que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios. Llegó el último día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la bruja.

Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, la condición era que primero aceptara el precio. Quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y el más íntimo amigo de Arturo. El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima, tenía un solo diente, y hedía tanto que hacía venir ascos, hacía ruidos obscenos. Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esta carga terrible. Aún así, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.

Se anunciaron las bodas y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo: Lo que realmente quiere la mujer es "Ser la soberana de su propia vida". Todos supieron al punto que había dicho una gran verdad y que el joven rey Arturo estaría fuera de peligro. Y así fue. Al escuchar la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.

A la boda asistió la corte en pleno y nadie se sintió más entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja desplegó sus peores maneras, engullendo la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y pudores espantosos. Llegó la noche de boda y Gawain, preparado para ir al lecho nupcial, esperaba que su esposa se reuniera con él. Ella apareció con el aspecto de la doncella más bella que un hombre desearía ver... quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido.

La joven le respondió que cómo había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto atractivo y le preguntó qué prefería para el día y qué para la noche.

Gawain se apresuró a hacer cálculos, ¿quería tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacitat de su alcoba a una bruja espantosa? O, ¿prefería tener de día a una bruja y a una joven bella en los momentos íntimos de su vida conyugal?

El noble Gawain replicó que la dejaría escoger por sí misma, porque una mujer quiere ser soberana de su propia vida. Al escuchar esto, ella le anunció que sería una bella dama por el día y por la noche, porque la había respetado.

Y bueno, la moraleja de la historia es que no importa si una mujer es bonita o fea, en el fondo, simepre será una bruja malvada.
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4 comentarios:

Mario dijo...

hay brujas que no son tan malvadas... yo conozco varias.

que estés bien

Mario

Adelou dijo...

y hay princesas que son una vaina!! jajajaja abrazos Mario, que estés de lo mejor

El ultimo De Paz dijo...

Genial...
Nunca sabré que hay detrás del rostro, de las palabras y caricias de una mujer. Ya resigné esa búsqueda.
Mejor disfruto lo bueno que quieran compartir y me alejo cuando esa bruja brota de sus entrañas.
Salud!

Adelou dijo...

Querido El último de Paz, creo que por ahí va la cosa, jajajajaja que estés muy bien. Te mando abrazos por montones :)