Entre vos y yo

Yo soy una guerra anunciada, amor. Conmigo hay demasiadas posibilidades para salir herido y quizás lo malo sea que te lo diga de frente. Sabés, no voy a prometer que te querré por siempre, porque no sé cuánto tiempo es eso y quizás a vos no te baste esta forma mía de quererte un día a la vez.


Vos, en cambio, sos la muerte en la víspera. Me dejás en la agonía de un teléfono que no suena, me abandonás a la espera de una respuesta que no llegará.

Caracoles

Es lunes, de noche. Tengo mucho frío y un dolor de cabeza que no me abandonó en todo el día. ¿Es lunes? ¿De nuevo?


Esta mañana cuando pasé por El Trébol, me pareció que el arriate del centro era como un bosque medieval. Por lo menos supuse que la luz debía caer así entre los árboles de los bosques de verdad. No vi al señor que vive debajo de ese puente, sólo vi a otros tantos de los que habitan por ahí. Él suele andar sin camisa y con un costal enorme en el que debe llevar toda clase de tesoros. Ese señor es como el ogro que habita en el bosque medieval. Por lo menos eso supongo cuando me lo encuentro en esas mañanas en que hay demasiado frío que él parece no sentir.

Hace horas que no hay luz en este lado del mundo. Hoy por la mañana parecía que todo iba a estar bien. Por lo menos eso supuse por un rato.

Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

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