La luna está llena y pienso en vos

Y si vos te enteraras, dondequiera que estés, seguramente pensarás que soy estúpida o estoy loca. Porque nadie puede pasarse los días pensando en alguien a quien apenas conoce, con quien apenas ha cruzado un par de palabras. Yo quisiera decirte que tenés razón y que yo misma comprendo que todo este asunto carece de lógica. Me gustaría volverme coherente y razonable y que mis palabras tuvieran sentido para vos; pero no hay caso. La luna está llena y yo pienso en tus ojos, los más dulces del mundo, pienso en tu cuello, en tus manos.

Si pudiera pedir un deseo, pediría que durmieras mi lado, para que besarte en medio de mis sueños fuera tan simple como girar sobre mi costado, respirarte y saber que estás ahí, que sos real.

ser real

Sé que soy invisible para vos.


Soy como la lluvia que escuchás caer sobre el techo de lámina sin saber si es un invento de tu sueño o un hecho de la realidad en la noche. Cuando intento hablarte te convertís en la pared sobre la que rebotan los latidos de mi corazón, sin que uno solo te conmueva. Entonces, me gustaría conocer las palabras mágicas para que tu boca se transforme en sonrisa, en beso; para que mis manos alcancen tu cuello y se enreden en tu pelo.

Si pudiera, me conformaría con mi condición incolora e insabora; me conformaría con verte de lejos, con saber que existís en el mundo y ya. Pero no puedo. Hay una urgencia en mí que me hace buscarte en todos los abismos, en las referencias de una vida que estaría más llena con vos en ella.

ahora que llueve lo sé

Las palabras nunca han funcionado bien entre nosotros, amor. Quizás porque vos te imaginás el mundo con imágenes y yo me lo imagino con letras. Quizás porque el silencio entre nosotros es inmenso y no se puede borrar con unas cuantas frases, por más que las escriba yo.


Ha llovido mucho últimamente y me da frío; te he extrañado mucho últimamente y mis palabras no te conmueven, no te dicen nada.

crítica y autocrítica

Hace tiempo mantengo un conflicto armado interno entre la certeza de saberme "lo mejor que le puede pasar a alguien en la vida" y la reiterada prueba de que no me das "el beneficio de la duda". Como tengo que sacar el asunto de mi sistema, porque no es sano estar pensando en por qué no te das cuenta de lo genial que soy, decidí hacer una lista de los motivos que me parecen inaceptables para que no te des la oportunidad de descubrirme. Es decir, estas son las excusas que jamás te aceptaré:


  • "No quiero lastimarte". Una versión previa de "no eres tu, soy yo..." Esa una versión espejo de mí diciendo "soy tan genial que si estás conmigo un día, luego no sabrás cómo vivir sin mí". Vamos, ambos sabemos que somos "la neta" y por eso mismo somos fuertes, sabemos cómo sobrevivir a los amores fugitivos. Ésta se enlaza con la siguiente,
  • "No siento el "clic" que debería sentir". Si no tenés tiempo o ganas para hablarme, para salir conmigo, si no me has besado, ¿no te parece un poco prejuicioso decir eso del clic? Es como decirme que no soy suficiente, y eso no te lo permito.
  • "Me voy a estudiar fuera en dos meses". Yo no quiero casarme y tener muchachitos con vos, por lo que no me parece válida como excusa. Me gustaría pasar con vos el tiempo que pueda, algo así como un amor de un día a la vez, ya después veremos qué pasa. Igual, sería incapaz de detener tu vuelo.

De ahí en adelante podrías decirme que estás enamorado de otra (que no te hace caso, sólo para seguir con esta pinche cadenita); que estás enamorado de otro (con lo que se confirmaría la teoría de mis amigos gays que dicen que los hombres que valen la pena no están interesados en las mujeres); que no queres compromisos (ya para qué te explico que hablando se entiende la gente).

Yo quiero tener el derecho de escribirte (no quiero robarme ese espacio, no quiero que no te des cuenta). Quiero besarte por muchos días seguidos (me harté de los amores eventuales, quiero algo de permanencia voluntaria). Quiero que vayas conmigo al cine y llamarte cuando manejo de vuelta a casa, sólo para comprobar que mi mundo está más lleno cuando sos parte de él. Quiero que compartás mi alegría, quiero compartir tu alegría, tus sueños.

(la respuesta que no le daré a la pregunta que no me hiciste)

"No one looks at me the way you do. I know you capture more than what you see. What do your eyes perceive when they look at me?"


Me gustaría tanto que fuera una pregunta directa para mí. Me gustaría tanto decirte que guardo imágenes tuyas, que van de afuera hacia adentro. Decirte, por ejemplo, que tenés una sonrisa hermosa y labios que saben jugar con la música, labios que sería bueno besar. Que tenés una mirada dulce y ojos que saben acariciar las líneas escritas en las nubes, ojos para perderme dentro.

También podría admitir que me gusta mirarte, porque cuando estás cerca mi mundo gira un poco más despacio y pierdo la noción de la prisa que me obliga a correr todo el tiempo. Hacés que disminuyan mis ganas de huir. Es curioso pensar en que lo que percibo de vos está directamente relacionado con sentimientos viejos, como si conocerte confirmara una esperanza de hace mucho.


(la carta que no leerás)

-Hoy-
Mientras la lluvia sólo sea lluvia
mientras vos no estés


Hace días que pienso en vos, amor; en lo bueno que sería perderme en la profundidad de tus ojos, enredarme en la dulzura de tu lengua. Recorro el camino de siempre y decido que la ciudad me parece menos terrible algunas mañanas. Quizás, porque todavía quedan algunos árboles en las calles; quizás, porque admito que ella no tiene la culpa de que yo la considere tan irrazonable. Cuando manejo, dejo que suene el mismo disco que suena siempre y a veces canto para matar con mi voz las voces terribles que me hablan de tu ausencia. 

No me gusta llevar este recuento de los días en que no te veo, triste diario de esperas y dudas. Prefiero imaginar que puedo encontrarte un martes; que dejarás que te encuentre porque vos también querés verme, perderte en mis juegos de palabras, enredarte en la dulzura de mi lengua. Hay momentos así, amor, en que te recupero la esperanza porque deberías llegar y cambiar el mundo y hacerme reír y estar feliz y quedarte un rato a mirar las nubes. 
  


Mi primer libro

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