jueves, enero 14, 2010

algunas ideas dispersas II

El hombre perfecto que vive en mi cabeza responde al nombre de Joe cuando aparece en mis sueños; tiene el pelo castaño, algo rizado y lo suficientemente largo como para que algunos colochos se escapen del gorro de lana que usa cuando hay frío en el mundo. Me gusta su cuello, sus piernas cuando se acuesta a mi lado, boca abajo y me cuenta historias. Entiende a qué me refiero cuando digo que lo conozco como a alguien a quien nunca he encontrado, que lo espero como a aquel a quien nunca encuentro. Tiene los dedos largos y sabe dejarme llorar, sin hacer preguntas. Sabe que en mi cabeza tiene una boca como la de Icarus Holmes, pero que es la suya la que me gusta besar.


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