cuando uno vuelve de la selva

Pasé 5 días en la selva, de los cuales 4 se trataron de caminar 8 horas diarias. Sí, cuando uno camina, camina, camina, se da cuenta de que es un bicho insignificante en el mundo. Digamos que para lo megalómana que soy, eso sirvió para darme cuenta de que el mundo no gira en torno a mí (bueno, también me sirvió para saber que fui capaz de vencer al camino).

Uno no sabe cuál es exactamente la ansiedad con la que inicia el viaje y supongo que lo que importa es saber a dónde te lleva esa angustia en los recuerdos de cada paso. Pensé en tantas cosas, en esas ganas de salir corriendo que determinan muchos de mis días; en la fascinación por el viaje continuo, en vos que aparecés como un pequeño correo de dos líneas y me hacés sonreír.

Los caminos de la selva no son planos, ni nada por el estilo; no son fáciles, llanos. Los caminos de la selva me llevaron al centro de lo que soy. Porque a final de cuentas, de tanto estar sola y extrañarte, acabé por ser el centro de mi mundo, esa pequeña partícula en un mundo tan grande que uno no lo puede caminar en una sola jornada.

tenes razón

qué sé yo de la vida


si a final de cuentas
lo único que encuentro
es ese espejismo que sos.

Ya sabés
los días pasan
pasan
pasan
y yo me engaño
pensando que la voz que escuché fue la tuya
o que por fin esa llamada entrante me conectará con vos
con la lejanía que decidiste ser.

Ahora toca el silencio
cantar a gritos alguna canción mientras manejo
sólo para no dejar
que tu imagen
inunde mi cabeza.


un día después

El calendario frente a mí indica que hoy es jueves 10 de diciembre de 2009. Mi compu asegura que son las 11:09 a. m. y el teléfono parece estar de acuerdo con ella. A estas alturas del día aún tengo resabios de mi felicidad de ayer, porque tuve un cumpleaños feliz y me está alcanzando la felicidad hasta hoy; sin embargo, cuando venía para acá, por azares del destino que desconozco, una canción tomó mi cielo por asalto y me llevó al muro y apareció el Xibal y Juan Pablo y apareció Javier cantando algo que va más o menos así (nunca me la he sabido como exactamente es)


fui de todo y fui nada
cuando niño
era improvisador
y el mejor constructor
de barcos de papel
surcando aguas sucias
aguas a flor de piel
de la piel de mi calle
como final detalle
de una sola pedrada
los solía hundir

Fui de todo y fui nada
cuando enano
policía y ladrón
y alzando mis manos era el mejor avión
y tuve un gran amigo
que nunca me falló
imaginario es cierto
pero siempre jugó
a los juegos geniales
que mi hermano mayor
nunca me comprendió

Y tirado en el suelo
en las nubes hallé
tantas formas distintas
que quizás me inventé
y bañaba a mi gato
y gastaba las nalgas
de cualquier pantalón

Y odiaba la mesa
el dentista, el mantel
y odiaba el baño
y cualquier inyección
y adoraba la lluvia
y ahorcaba al maestro
con la imaginación

Tocaba otras puertas
y me iba a esconder
y me solía enfermar diez o veinte
minutos antes de ir a estudiar
inventaba fantasmas
debajo de mi cama
para dormir con mamá

Fui de todo y fui nada
cuando niño
¿dónde diablos quedó
el niño que fui yo?

Creo que la niña que fui yo está con los niños que fueron mis amigos cuando fueron niños, también creo que, por suerte, nuestros niños siguen con nosotros cuando nos reunimos a componer el mundo, a cantar un rato, a platicar hasta que se agotan los temas usuales y brincamos a temas más escabrosos. Entonces la nostalgia toma su lugar en mi tarde y pienso en aquellos a los que tengo tiempo de no ver, pero que sigo queriendo, como siempre.

dos días más

Hace treinta años mi mamá tenía una panza espectacular y no sabía que estaba a dos días de dar a luz a una niña; no sabía que la iba a nombrar Adelaida Elizabeth (yo digo que esa fue una jalada de mi papá que, además, juraba que iba a tener un niño) ni que esa niña, con el paso del tiempo, iba a ser lo que soy.

El asunto es que antes de mi cumpleaños me pongo "reflexiva"; hago listas de lo que he hecho, lo que tengo, lo que no, todas esas listas que hay que hacer cuando uno se pone "reflexivo" (entre comillas). Lo bueno es que Amy canta back to black y me distrae. Me toma, me lleva a otros páramos, me deja a solas con mi suerte, que no es mucha (como diría un poeta, algún tiempo antes que yo) y me hace pensar en vos. Minutos después retomo la lista, te incluyo en el renglón de historias de amores irresolubles y me detengo a ver por la ventana.

Hace treinta años y unas horas menos, mi mamá volvía a la casa después de una cita en la que el doctor le dijo que faltaba poco.


pienso en la oscuridad

Acerco mi boca a tu boca

tan cerca que podrían tocarse
sonrío
busco tus ojos
en ese momento podría desatarse cualquier guerra
y mi mundo seguiría perfecto.

Me acerco un poco más
cierro los ojos
siento latir tu corazón
tu mano llega a mi nuca
tus labios hacen una leve presión en los míos
y
lo
que
iba
en
cámara
lenta

sevuelveremolino

Mi primer libro

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