metasueños

  • Unos minutos antes que sonara mi despertador hoy en la mañana, estaba soñando uno de esos sueños que sueño a veces. Tenía elementos de esos que les dicen recurrentes y, claro, un par de variaciones que lo hicieron interesante. Soñé con el elevador y con el ducto de gradas, pero pude salvar todos los obstáculos y llegué a una azotea que tenía grama y creo que me sentí feliz porque era verano y aunque la grama no era profundamente verde, el cielo estaba despejado y había sol.
  • Mi hermana sueña con niños caníbales de vez en cuando.
  • Cuando mi sobrino sueña, te cuenta largas historias de dinosaurios. Tiene casi cuatro años y no sé si realmente sueña con mundos prehistóricos o sólo le gusta que lo escuchemos contar cuentos.

Posdata aleatoria
  • Me preguntaron qué ofrecía yo con eso de poner listas de requisitos como la de la entrada anterior. Mi respuesta fue que la cosa es como dice la canción y "no me pidas más de lo que puedo dar". Yo no pido más de lo que puedo dar.


Oliverio Girondo lo dijo alguna vez

Sí, Oliverio dijo que sería perfectamente capaz de soportarle a una mujer, una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! -y en eso era irreductible- no le perdonaría, bajo ningún pretexto, que no supiera volar.


Yo, aunque me sé exigente al estilo Seinfeld, no les pongo como requisito lo del vuelo. Aclaro que ello no implica que ignore algunos requisitos básicos de convivencia pacífica que deberá cumplir quien se anime a intentar algo conmigo:

1. Nunca (NUNCA) hablés mal del poema que te acabo de decir que considero hermoso. Por ejemplo, si me acerco y te leo en voz alta un poema de Cohen, no se te ocurra contestarme que

a) lo leí mal
b) parece que lo hubiera escrito un huiteco
c) odias a Cohen (eso me lo podrías decir después y no me molestaría)

2. No me mandés mensajes de texto sólo con consonantes. Por algo existen las vocales. Sé que son magníficos los usos que se le pueden dar a una tilde, pero comprendo que ese es un nivel más alto, digamos, un extra.

3. Lo siento, ser lector es un requisito inalienable.

4. No me van a gustar, aunque te gusten a vos: "la negra Tomasa", "gracias a la vida", "el unicornio azul". Cuando esté muy de buenas puedo tolerar: "El breve espacio". Y bueno, salir a bailar no es mi idea de una buena salida.

5. Cuando esté de malas o manejando, no me digás que me calme.

De ahí en adelante todo puede funcionar. Aunque no me guste la música, los libros, películas y comida que te gustan, y viceversa.



Ideas aleatorias y tontas a raíz de la madrugada y el desvelo

  • Si me pusiera a llorar cuando nado, mis lentes se llenarían de lágrimas y mis ojos se ahogarían en llanto, literalmente.
  • Hay un nivel en el que Kate Winslet y Keira Knightley son intercambiables para mí. No hablo de todas sus películas, de todas sus fotos, ni siquiera de su forma de actuar. El punto es que me resulta muy fácil confundirlas.
  • Amo a Macanudo
  • El sábado mi amigo el Ratón de la maldad me dio a leer un poema de Bukowski y recordé dos cosas. 1. Amo a Bukowski y lo que escribe. 2. Tengo que leer más a Hemingway.
  • Hoy es lunes, pronto llegará el martes y así se irán estos días en que no te encuentro.
  • Tengo varios días sin soñar gran cosa, es decir, sin recordar lo que sueño. Anoche soñé con una oficina y un lío con un escritorio. Fue un sueño demasiado caótico como para contarlo, no tendría sentido.

la indefinición del día

Si esto fuera una de esas metáforas del camino, seguramente yo estaría sentada sobre una piedra viendo cómo pasa la vida. Quizás tendría en mis manos un poco de tiempo para reflexionar y llegaría a ciertas conclusiones peligrosas sobre el amor, el olvido y otros pequeños enredos cotidianos. Con un poco de suerte sonaría una música suave al fondo y no tendría frío. Encontraría las palabras exactas para decirte lo que siento y vos te tomarías dos segundos para oírme y decirme que todo estará bien. Sin embargo, estoy en una oficina donde pega de lleno el sol a esta hora de la tarde y tengo mucho por leer como para estar pensando en vos y en todo lo que no te cuento.



Indefiniciones de ayer y hoy

Manejo

voy sola en el carro y hablo todo el tiempo.

Me hago preguntas con respuestas diversas
intento cuartear el silencio con palabras.

Hasta hace treinta segundos tenía muy claro todo lo que quería decirte; porque lo he repetido en innumerables monólogos. Pero ahora estoy acá, tan lejos de vos, tan en silencio en esta oficina, que me avergüenza un poco quitarte el tiempo para que sepás que te extraño.



indefiniciones II

Todo se resume en la espera, en los días que pasan y en el sol que me hace desvariar un poco. Todo se resume en dos palabras: te extraño.

indefiniciones

  • Supongo que es medio poético que este fulano blog se niegue a ponerle la fecha a mis entradas. También supongo que Fabrizio tiene razón y que si yo me topara con que vos te volviste razonable el mundo se acabaría (mucho antes del 2012). Finalmente, supongo que si un día de estos yo me volviera razonable, dejaría de pensarte en voz alta, amor, y eso sería un desastre.
  • Es mediodía y una chica se pone metafísica acerca del pedazo de pizza que sostiene en la mano derecha y que luego se lleva a la boca para cerrar la discusión. Yo paso al lado del grupo que discute sobre las propiedades y bondades de tal o cual pizza y pienso en mis propias pláticas trascendentales. Supongo que necesito vino para completar la idea.
  • Hace unos días exploré la posibilidad de no necesitarte más. Me desperté y no fuiste lo primero que vino a mi mente, de hecho, tuve que buscarte tiempo después en medio del caos de mis pensamientos matutinos. Pasé el día triste porque me pareció devastadora la idea de concebir un mundo en el que yo no necesitara que aparecieras en cualquier esquina. Un par de días después estaba buscando unos libros en mi librera y me topé con un libro del poeta que alguna vez me hizo llorar. Entonces comprendí que no es cierto, que te necesito todo el tiempo, que si alguien me dijo alguna vez que creía en mí como en la poesía, yo creo en vos porque sos toda mi poesía.

parpadeo

Cuando me subo al carro y lo enciendo, me quedo treinta segundos escuchando el motor, en parte lo hago para saber si todo está bien, en parte para ordenar mi cabeza e iniciar la marcha. Luego enciendo el radio y busco algo decente que oír o pongo el mismo disco, con las mismas canciones que oigo una y otra vez.

Me pasa a veces que me quedó con el ruido del motor en la cabeza, me olvido del radio y despierto después de varios kilómetros de marcha. Hoy por la mañana cerré los pensamientos al salir de la casa y reaccioné hasta que vi a un tipo muy lindo con un gorro amarillo en un carro al lado del mío. Siempre me da algo de esperanza ver a un tipo muy lindo con un gorro que le tapa los colochos, que a final de cuentas, se asoman en la nuca.

De ahí en adelante pensé en cosas lindas y me llené de nostalgia; pensé en que tengo mucho tiempo de no desayunar helado de vainilla, en que tengo mucho tiempo de no platicar largo y tendido con algunos amigos, en que tengo ganas de verte, porque sos de las cosas lindas que le pasan a mis días.

de este tipo de asuntos te das cuenta un viernes a mediodía

¿Hace cuánto no besás a alguien toda la noche? ¿Hace cuánto no besás a alguien hasta que te duelen los labios y parece que no podes besar más, pero seguís?

Te descubro como una sombra que se me escapa entre los dedos. Tu recuerdo se funde con una nube que insinúa lluvia y comprendo que te tengo tan lejos; que tengo tantas y tantas ganas de verte. Si el mundo fuera un lugar razonable, comprendería los signos que me llevan a pensar en vos en estas tardes. Si vos fueras una persona razonable, aparecerías para llevarme al cine y hacerme sentir que el mundo es un lugar donde, a fin de cuentas, es lindo vivir. Si yo fuera una persona razonable, te encontraría y te llevaría al cine y te besaría toda la noche, hasta que me dolieran los labios.

Me gustaría decirte, frente a frente, que ha sido interesante este juego de fantasmas donde no dejamos que el otro nos encuentre. Me gustaría que lloviera un poco, caminar un poco, abrazarte el resto del tiempo y hacerte sentir bien.

La lluvia es una de esas cosas


Hoy ha llovido de todas formas, bueno, de muchas formas. Hace rato había una brisita de esas que parece que uno anda metido en una nube. Ahora llueve más recio, como queriendo desquitar todo lo que no ha llovido en el año. El verde de las plantas en la jardinera que está afuera de mi ventana tienen está muy encendido, como si tuviera una luz interna, ¿será que las plantas se ponen felices cuando llueve? el resto del mundo sólo está gris y lleno de agua. En el edificio de enfrente un policía mira llover; de este lado yo lo veo sin que él se entere. Creo que mejor voy por un café para no ponerme metafísica.

Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

Archivo caótico cotidiano

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