invasiones de Penélope

Son las 4:27 p.m. Adam Levine me canta una canción que fue de Sinatra. El sol que hace unos minutos me quemaba las piernas desapareció. El cielo decidió cubrirse con todas las nubes que encontró. Tengo millones de correos que mandar y no encuentro las palabras. No sé si quiero llorar o si tengo irritados los ojos por la pantalla de la compu, así que cierro los ojos y me recuesto en el respaldo de la silla, los abro y encuentro el cielo raso de mi oficina. Podría asegurar que la temperatura bajó un par de grados. En este preciso momento daría mi reino porque estuvieras afuera de esa ventana, por una sencilla siesta con vos. Me pregunto si de verdad va a llover ahora mismo, si es justo convertirte en una quimera.





divisiones de Penélope

Te vas sin despedirte. Sólo me queda buscar la banca de algún parque y sentarme a ver pasar el mundo. Pasa el tiempo y me refugio detrás de una ventana que ha de contener al mundo y mantenerme a salvo. No quiero ponerme a llorar. Te extraño y te espero, veo espejismos e intento convencerme de que todo ha de mejorar. Intento creer que vendrán nuevos días. De pronto pasas frente a mí. La historia que estaba tejiendo se me cae y las palabras me abandonan. Comprendo cuánto hemos cambiado, cuán diferentes somos. Sólo me queda buscar la sombra de tus recuerdos, esperar que vengan nuevos días.



Visiones de Penélope

A veces soy Penélope y te espero en los prósperos días y en los días adversos.


Claro, a veces sí implica que a veces no. Entonces me detengo para tejer alguna historia con alguno que no es marinero. Sin embargo, no doy un paso atrás, no destejo ni una puntada porque esa manta gigante de recuerdos y esperas me abriga cuando me desespero por no encontrarte.

Sé que esas historias alternativas no te preocupan porque no soy capaz de volver con los que pasaron y se fueron. Sé que quisiera que estuvieras aquí, reconocerte y tener la mínima certeza de que sos vos al que espero. Sé que soy Penélope, que soy distinta cada día.



y a rodar y a rodar y a rodar

No me da pena decir que nadie te extraña como yo. No me da pena admitir que pienso en vos en momentos inverosímiles; que me pregunto si te gustaría el dibujo que veo en la pared, la canción que suena en la radio, el olor que flota en el ambiente. No me da miedo contarte que constantemente pienso que disfrutarías ese párrafo del libro que estoy leyendo, que te sentirías feliz a cierta hora de la tarde en la que el sol calienta mi oficina o acompañándome a comprar café. Vos los sabes, nadie te quiere como yo, amor.



una tarde de aquellas

escena 1: camino por una calle. Avanzo en sentido contrario a los vehículos.


escena 2: aparece frente a mí un mini cooper corinto y dentro de él va un tipo verdaderamente lindo. Sonrío, porque uno siempre sonríe cuando ve cosas bonitas.

escena 3: el siguiente carro es conducido por un policía, quien no conforme con darme una chequeada de esas que pareciera que lo escanean a uno con rayos x, baja la velocidad y termina de golosearme en su mente con una mueca absurda en su cara. Si hubiera tenido tiempo me hubiera dicho alguna patanada, estoy segura.

escena 4: ambos carros desaparecen y un escalofrío me recorre la espalda. Supongo que eso es lo que uno siente cuando es testigo del paso de lo sublime a lo grotesco.

random

1.


Me sentí pequeña y tonta, aunque nadie me dijo "come chocolates" para confirmarme que puedo tener dentro de mí todos los sueños del mundo.

2.

Venía al trabajo una hora más tarde de lo habitual y el tráfico no era problema. El sol no me quemaba y el viento me alborotaba el pelo. Pasé frente al zoológico y pensé en la posibilidad de no venir a trabajar, de quedarme ahí, viendo bichos todo el día. Pensé que el mundo puede tener ese tipo de recursos para los que nos queremos escapar un viernes cualquiera.

3.

Nunca pensé en cuánto jugo se le puede sacar a una berenjena, quizás porque las berenjenas no me parecen las verduras más jugosas de la cuadra. Y bueno, mientras paso mis mañanas exprimiendo berenjenas para hacer jugos imposibles, tengo la impresión de que encontrarte tampoco debe ser imposible.



Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

Archivo caótico cotidiano

Correo Cotidiano

Scribble

Post this to Scribd

Shinystat

BlogToplist

Digg it

Para compartir

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.