días anónimos

Es lunes y, aunque apenas inicia la semana, estoy en ese gracioso punto conocido como el límite de mis fuerzas. Empiezo a desvariar, a comprender que hacía mucho no me daba tanto sueño por la tarde y si ahora ame dio será por alguna buena razón (o por lo menos tendría que serlo).


Hay tardes como ésta, amor, en que me pongo sentimental y te espero.


cartas sin final

Se me acaban las palabras, amor, para contarte cómo te he extrañado en estos días.


Eso es un problema, desde luego, porque el silencio trae tu recuerdo de la mano y caigo en ese círculo vicioso de mi nostalgia por vos. Entonces, tengo que contarte historias para no necesitar que me abracés y compartás el silencio que compartimos tantas veces.




50 metros lineales

"¿Sabes cuántas preguntas puede hacerse una persona a lo largo de las sesenta cuadras que se estiran desde nuestro apartamento hasta ese hotel? Por lo menos cuatro por cuadra, o sea 240 preguntas, todas inconducentes y disparatadas. Pero entre todas ellas había una pregunta reina, una duda más pertinaz que las demás, y era si tú me querrías, Agustina, si me seguirías queriendo pese a eso que te había sucedido y que yo aún no sabía qué era."

Delirio, Laura Restrepo.

Soy de esas personas a las que no les gusta correr, soy muy mala para los deportes en equipo (mi falta de coordinación es evidente en esos casos), no tengo bici, ni paciencia para ir a un gimnasio, así que cuando me agarra la onda deportiva me dedico a nadar. ¿Sabés cuántas preguntas puede hacerse una persona a lo largo de 50 metros lineales de agua?

Una vez que tengo controlado el asunto de las brazadas, patadas y respiración (es decir, cuando estoy segura de no tragar demasiada agua y mantenerme a flote) debo controlar a mi cabeza. A veces me dedico a buscar fórmulas para darme ánimos y seguir nadando. Otras, me dedico a pensar en vos y las múltiples formas de sobrellevar tu ausencia. Pienso en las cosas que dejo de hacer, en las promesas que no he cumplido, en la gente que quiero, que no he visto hace mucho, en las cartas que debería escribirte para que sepás que te pienso.

Entre mis líneas sin respuesta podría contarte, por ejemplo, que me gusta ver el reflejo del sol debajo del agua, que mi piel ya tiene ese peculiar olor a cloro y que el sol quema mi espalda. Que cuando nado estoy sola conmigo misma y no tengo esa puerta de escape que es la música cuando manejo de noche. Que exploro los rincones de mi cabeza para descubrir dónde guardo el recuerdo de tus sonrisas y de las cosas lindas que me dijiste alguna vez.

gracias por todo

Lo admito, he estado de mal humor por estos días y por eso no he escrito gran cosa. Digo, no es como para ir por la vida esparciendo veneno. Sin embargo, hoy amanecí con el firme propósito de dejar de hacerme mala sangre, así que como primer paso, quiero compartir con ustedes una buena noticia.


Hace un par de semanas Francisco Díaz, de la revista Semifusa, me escribió para contarme que había escrito algo sobre mí. Pueden leer el artículo acá. A veces me resulta extraño darme cuenta de que alguien en el mundo piensa en mí. Muchas gracias Francisco :)


de cuando uno elige no oír a los Beatles

Tendría que decidirme a contestar los correos atrasados hace semanas. Aunque supongo que mis amigos ya se acostumbraron a recibir pocas letras de mi parte y los del trabajo ya deben estar contestados. Tendría que decidirme a limpiar mi escritorio, a archivar papeles y poner mis cosas en orden. Tendría que corregir mi ensayo de tesis, tendría que leer para los clubes. Pero estoy acá, atorada en una tarde que llueve, negándome a reconocer por qué las letras de tu nombre siguen siendo mi password para ciertas páginas de Internet.


Afuera de mi oficina hay algunos estudiantes que hacen ruido y me perturban un poco. Elijo no poner ninguna de las canciones de Los Beatles por hoy e inicio de nuevo el catálogo de cosas que tengo por hacer. Tendría que lavar mi taza de café antes de que se pudra, tendría que limpiar mi cabeza antes de que se pudra. ¿Por qué sigo usando tu nombre como password?

así está el business

La cosa es así, mientras yo busco a la sombra que supongo que sos, vos has de estar buscando a una chica dulce y calladita que se enamore de tus ojos y tu pelo, del tono de tu voz y de tu forma de entender los mecanismos del mundo. Supongo, amor, que la lógica material no nos permite coincidir en un espacio y tiempo en el que vos queres se concreto y yo te busco abstracto. Sin embargo, me gustaría encontrar a la sombra que sos y enamorarme de lo transparente en tus ojos, de lo desordenado de tu pelo, de lo lejano de tu voz en el teléfono, de esa forma nuestra de no coincidir en la comprensión de los mecanismos del mundo.


Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

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