historias de despedida (variante I)

El murmullo de la lluvia me distrae, retira mi atención de la pantalla de la computadora y me lleva afuera. Me hace levantar la vista y encontrar un manto de agua que cubre los árboles, que me hace percibir la distancia exacta entre mi ventana y el edificio de enfrente.


Hace un rato que también estoy lloviendo. Me invade un frío que crece desde mi cintura y recorre toda mi espalda. Me invaden las ganas de contarte que veo llover al mismo tiempo que lluevo por dentro. Si tu mano, recostada sobre la mesa estuviera un centímetro más cerca de mi mano recostada sobre la mesa, nuestros dedos se tocarían levemente. Entonces tu mano me salvaría del diluvio.

historias de despedida

Te besé en la mejilla, cerca de la oreja. Cuando me acerqué a tu pelo y sentí tu olor mezclado con el olor a esos cigarros que no abandonás, el beso se resabló y llegó a tu cuello. Entonces me dieron ganas de hundirme, de perderme, de fundirme en tu abrazo. No sabés cuánto te voy a extrañar.

orígenes

Me asalta la pregunta ineludible: ¿estoy enamorada de vos o de la idea de estar enamorada de vos?


Quizás la respuesta se encuentra en el origen de un amor, en las palabras de aquel que lo supo tantos años antes que yo. Julio, vos siempre tendrás la respuesta a muchas de mis preguntas. Si vos me lo explicás, es posible que entienda las raíces de mi amor y esta gana de decirle tantas cosas.

Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Tomado de Rayuela, de Julio Cortázar.

enemigos II

Se hace tarde, llueve, pienso en vos.


Creo que nado contra la corriente todo el tiempo, que las cosas que anhelo son el fruto de mis desvaríos por falta de café, que no tenerte es el resultado natural de mis intentos por encontrarte. El enemigo que anida en el centro de mis ganas de llorar inicia este conflicto armado interno entre escribirte y no, entre seguir esperándote y no. Al final de todo el asunto sólo me queda claro que soy una cursi y llorona poeta perdida en el silencio, perdida en sus temas recurrentes de ausencias y soledades. Al final sólo me queda claro que llueve, se hace tarde y te extraño.

Vos lo sabés de sobra, te escribo para no darte por perdido, porque en este momento haz de estar cruzando alguna puerta que te llevará a la ineludible certeza de extrañarme un poco. Afuera, en el mundo, la gente corre para escapar de la lluvia. Adentro, junto a mis ganas de verte, el anhelo de encontrarte me lleva a la ventana para ver llover.

enemigos

Llego a la casa y cierro cuidadosamente todas las puertas, cancelo todas las ranuras posibles en las cortinas, para que los enemigos se queden afuera y no me perturben. Sin embargo es tarde, mi enemigo está adentro, sen encierra en mí, me acompaña en los prósperos días y en los días adversos.


Algunas veces lo descubro e intento convencerlo de marcharse; algunas veces lo logro. Otras, tengo que explicarle las cosas que me explico cuando intento reconciliarme conmigo misma y le cuento por qué tengo esa manía de reconciliarme y empezar de nuevo, por qué a veces necesito borrar todos los rastros e intentarlo todo una vez más.

Algunas veces mi enemigo me derrota y me deja temblando de frío, encerrada dentro de mí misma, con las mismas preguntas y menos respuestas, con el mismo silencio y las mismas ganas de salir corriendo; quizás, para esconderme de él, pero él siempre está conmigo.

hace horas que llueve

Ha llovido todo el día y eso no es particularmente bueno o malo. He pensado en vos todo el día y eso tampoco es particularmente bueno o malo. No creo que exista una relación directa entre la lluvia y vos, quizás es algo más simple. Quizás sólo necesito hablar del clima con tal de decir algo y no caer en el silencio que me consume cuando no he tenido noticias tuyas y la esperanza de verte y abrazarte se va quedando perdida en esta rutina de no verte.


Hay días así, en que uno necesita decir cuaquier cosa, escuchar el sonido de su voz para comprobar si el vacío es perdurable o sólo una cuestión pasajera. Hay días así, en los que deberías aparecer.

líneas robadas

Benedetti diría:


"No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas."

Yo, que soy menos original de lo que me creo, diré que no sé si alguna vez les ha pasado, pero cuando es viernes y son las 6:26 de la tarde en la Biblioteca aquí quedamos sólo los fantasmas y yo. El segundo nivel está desierto y eso me da la rara oportunidad de ponerle más volumen a la música, de cerrar los ojos y creer que estoy a millones de kilómetros de aquí, porque

Puede ser que yo me esconda
Pero tú, tú no me buscas
Tú no me buscas
Puede ser que yo llegue tarde
Y que más da si tú no me esperas
Que más da si no me esperas

Me rindo ante la ventana que se llena de esa materia oscura que la gente suele llamar noche y pienso en las múltiples ventajas que me traería la inconsciencia a través del alcohol y el ruido. Sin embargo, al final de este juego sólo soy capaz de pensar en vos. Por favor,

Fly me to the moon
Let me play among the stars
Let me see what life is like
On Jupiter and Mars...

In other words, hold my hand
In other words, baby, kiss me

Fill my heart with song
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore...

Estoy a punto de salir de la oficina. Volví hace un par de días y todo sigue como si nada hubiera pasado; como si el tiempo de mi ausencia no significara nada. Mi carro dejó de funcionar (y ya), vos no te das cuenta de si voy o vengo (y ya), tengo meses sin tomar café a las tres, tengo el mismo nudo en la garganta que me indica que algo debería cambiar. ¿Qué pasaría si te digo que te extraño? ¿Qué pasaría si le hago un entierro vikingo a mi carro? ¿Qué pasaría si dejo de leer para el club de lectura o si dejo de escribir informes? ¿Qué pasaría si dejo de escribirte?


Estoy a punto de notar que afuera atardece, que el cielo está tomando un sólo color y que las luces se encienden una por una. Estoy a punto de entender que si le subo el volumen a la compu la voz de Regina llenará la oficina entera y que si canto en voz alta en el carro es sólo para callar mis pensamientos.

Buenas noches, amor. Volví después de unos cuantos días de caminar por calles interminables y mi nostalgia por vos sigue intacta.

dos pasos más

Cuando camino con vos y no me tomás de la mano, me ataca el terrible frío de saberme ajena al mundo. Mi mano se queda sin vida y yo me pierdo. Sé que sólo tu mano es capaz de rescatarme del abismo en el que me hundo cuando el mundo está oscuro y sopla el viento. Tu mano me devuelve la posibilidad de anclarme en la orilla de la acera y guardar el equilibrio.

temprano

Estoy en una ciudad extraña, comparto el cuarto con dos amigos y cinco extraños. Nos apilamos en cuatro literas y dormimos, ¿alguno de ellos soñará mientras yo sueño?

Despierto y el chico de la litera de al lado duerme todavía. Pienso en vos, en las veces que desperté y estabas a mi lado, en las veces que dormimos juntos y no supimos si el otro soñaba también. Me ataca la nostalgia y me quedo callada a la hora del desayuno. Pienso en él, que dormía pacíficamente a mi lado (aunque no conmigo), pienso en los abrazos, en los besos de desayuno, en la mañana compartida. Entonces salgo a caminar sin una idea exacta de a dónde quiero ir. Camino por horas enteras para dejar de pensar en vos.

Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

Archivo caótico cotidiano

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