temer-te

Mi corazón es tuyo, lo sabés, así que eventualmente llegás y te lo llevás. Lo tomás de la gaveta en que guardo y salís corriendo, entonces mi corazón se acelera por vos. Luego lo elevás sobre tu cabeza, entonces mi corazón vuela por vos. Lo soltás al vacío, entonces mi corazón se rompe en treinta y cinco mil quinientos pedazos iguales. 


Después de ese mágico proceso cada parte regresa arrastrándose hasta mí y se acomoda donde puede, mi corazón cicatriza en orden arbitrario y cada pedazo se junta con el que tenga más cerca, aunque no respete su orden original. Entonces mi corazón se transforma, a veces queda frágil, otras un poco incómodo.

Al final vos y yo sabemos que mi corazón es indestructible, por lo que, eventualmente, me arriesgo al juego de no tenerte, de no encontrarte, de perderte. Sin embargo, ayer te tuve miedo, quizás porque mi corazón ha estado especialmente sensible en estos días, quizás porque quisiera volar y no caerme, quizás porque, eventualmente, quisiera que no jugaras con mi corazón.  

escribir de noche

Hay noches, cuando vuelvo casa, en que me gustaría poder leer en la oscuridad. Sucede en esas noches que el tráfico está pesado y el mundo se detiene; sería magnífico entonces perderme en las líneas de un buen libro en lugar de tener que preocuparme por avanzar treinta centímetros para luego detenerme. 


Mis utopías me persiguen y me atrapan en esas noches; me persigue tu sonrisa, las ganas de contarte un montón de trivialidades, las ganas de escapar a realidades en donde habiten menos carros con los cuales lidiar cuando uno sale de la oficina. Es a esas horas cuando me dan ganas de escribirte cartas con todos los clichés que han usado los poetas y los enamorados a lo largo de la historia, porque mi amor es tan grande que abarca todos los lugares comunes que existen. Es a esas horas cuando me gustaría encontrarte. 

cuando los grillos no se callan

A veces quisiera, amor, no tener que ir y venir de mi casa al trabajo, dejar de recorrer la distancia que nos separa, dejar de esperar a que los camiones despierten para marcharme. Sin duda, quisiera dormir hasta tarde, dormir por las tardes, ver películas y no tener que preocuparme porque no te encontraré.


A veces quisiera, amor, perderte la esperanza y enfocar mi cabeza en otras cosas, como que hay grillos afuera, como que podría salir en este momento y hundirme en un mar de carros y ruido, desaparecer del mundo conocido. Quizás hoy rete a un duelo a muerte a ese animal que es la noche.   

llueve

Me gustan los días de lluvia, me gusta cuando el cielo se niega a los espacios azules y a las nubes con forma de elefante y sólo nos deja una capota gris. Me gusta que el pasto se ponga más verde y me gustan los charcos. Sé que disfruto los días de primavera en que puedo almorzar en el jardín y tirarme en la grama a buscarle forma a las nubes pasajeras; sin embargo, la lluvia tiene una especie de mensaje hipnótico que me fascina, supongo que es porque creo que la lluvia me cuenta historias. 


Sólo cuando llueve uno puede decir algo como:

Es simple, amor
te vas y me quedo sin fuerzas
para inventar un final distinto
con música de fondo
hermosos atardeceres 
y moraleja

Te pierdo, lo sé
no tengo mucho más que decir
hace rato que llueve
que se me inundan las grietas del corazón

old stories

Es lunes y me duele un poco la cabeza. A estas horas debería estar haciendo algo que valga la pena, pero también me duele la garganta y prefiero malgastar el tiempo pensando en que el día está soleado; en que hay miles de personas que van y vienen por las calles de la ciudad; en que hay sinfonías compuestas por ruidos de motores y charlas que yo nunca escucharé porque paso mis mañanas y mis tardes aislada del mundo. 


El viento mueve las copas de los árboles.


Mi primer libro

Alguien en el mundo piensa en mí

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