A la orilla de la chimenea. Joaquín Sabina

y si no sonó hoy, la dejo acá para que suene.

puedo ponerme triste

puedo ponerme triste y decir que me basta
con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño
y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu Dios tu asesino...


si, definitivamente puedo mentirme un poco y decir que me basta con ser tu enemiga; que no necesito que me necesités, que querras estar conmigo. Puedo ponerme triste y admitir que la vida sin vos continúa, que ya llegará alguien que se dedique a llenar los vacíos que deja en mi crucigrama la ausencia de tus palabras. Hay canciones que te llegan de lejos un día en que no las esperabas, un día en que mejor hubiera sido que no sonaran sólo por no recordarte que hay amores que se van; porque la autocrítica no sirve a la hora de pensar en que puedo ponerme cursi y decir que me basta con ser esa sombra que camina a tu lado aunque no la veas.

cuerdas

Anoche llegué a la conclusión de que no puedo ser un instrumento de cuerda porque a veces suenan como un montón de eñes y erres sin vocales de por medio. Quizás por que sé que soy un conjunto de eñes y erres cuando estoy de mal humor y me gusto más cuando estoy de buenas. Además, eso de la falta de vocales me molesta. 


Me gusta usar todas las letras, combinarlas; me gustan las palabras que no usan muchas aes y erres, digamos que carcajada no es mi palabra favotira (la aguanto de lejos) pero aún peor es su verbalización (carcajeándose) me parece una palabra fea, pinche, sin gracia. Amo palabras como lechuga, libélula, antofagasta. 

Aún no sé qué pienso de mí en relación a los instrumentos de percusión, quizás soy un gran tambor.

200

Cuando llegué a un año no dije nada. Cuando llegué a cien no dije nada. Hoy llego a 200 posts en este blog y pienso en él ciomo en una larga relación. Es el novio que me ha aguantado el mal humor, las ganas de ternura, los deseos y el amor inconmensurable. 


Me ha aguantado los berrinches y las calenturas, las ganas de acabar con todo, de acabar con él, las ganas de gritar o de quedarme encerrada, viendo películas. Celebro mis 200 posts. Mis 200 gritos, dos-siento-s ganas de hablar y romper el silencio y ser instrumento de viento.

Gracias.

vientos

Hace mucho tiempo, cuando estaba en el colegio, le dije a un amigo que me encantaría aprender a tocar el saxofón. Él, por supuesto, se burló de mí y me dijo que era imposible que yo tocara un instrumento con el que no pudiera cantar al mismo tiempo. Después de tan ilustrativa conversación, me compré una guitarra. Pasó el tiempo y no aprendí a hilar dos acordes, menos a entender un tono.


Digamos que como han pasado algunos años he aprendido un par de cosas; ahora sé que no tengo ritmo (ni oído, para el caso) y que no tengo la voz ni la actitud para cantar con mi guitarra en mano y aunque me gustaría cantar, no tengo una voz como la de Aurora (la bella durmiente) que convoca a los pajarillos del bosque a duetos inolvidables. Y ésa es sólo una de las cosas que me separan de ser princesa de cuento; tampoco fui criada por hadas, el príncipe azul no me despertará de un hechizo con un suave beso y no tengo idea de cómo se usan las ruecas.

Sin embargo, no todo está perdido, porque el paso del tiempo algo nos deja. Ahora sé que amo los instrumentos de viento, que hay otros mecanismos para transformar el aire en sonido y que existe música que no necesita de letra alguna. Quizás el saxofón no era para mí, pero doy gracias al genio que inventó los clarinetes.

mañana todo estará perdido

Es de noche y es la carretera. Vuelo a 110 km/h (claro, ahora me obligan a ir a menos de 70 y cualquier cosa más allá es vertiginosa). Pienso en vos (como siempre) y todo se reduce a una sola imagen. Un disco de acetato suena al fondo y tus labios encuentran los míos. La ventana está abierta y la noche entra con todo su esplendor (no hay cortinas, no hay rendijas en las cortinas, no hay más que noche afuera). Estás ahí y todo el mundo se reduce a la certeza de tu beso. No importa lo que fue y lo que venga, no importa más que saber que existís en ese segundo, que existís junto a mí.


Mañana, amor, habrá demasiado entre nosotros. 

a 2 días

y sí, a veces pierdo la atención y me olvido de lo que estaba hablando.

a 3 días nada más

Si alguna vez llenaron un globo con agua, habrán notado cómo entre más gordo, más tenso y frágil. Si se te pasa la mano, el globo estallará mientras lo llenas. Si le pones muy poca agua, no tiene gracia. La cuenta regresiva me hace sentir como un globo que se infla y se infla. Supongo que en parte es porque me hace pensar en las múltiples posibilidades de mi vida, en las alternativas que pudieron cambiar los hechos pasados, en la forma de cambiar los que vendrán.


Y si, a veces creo que voy a estallar. Otras, creo que ponerme autocrítica no me lleva a ningún lado, así que me detengo, veo por la ventana y descubro que la luz cambió de color, que los árboles ahora son sombras  y el cielo, un lienzo en blanco. Es curioso cómo antes de que llegue la noche con la luna tan llena, con las estrellas tan impertinentes en la ciudad, el cielo pueda vaciarse y hacerme esperar el espectáculo que vendrá luego.

 

a 5 días

Después de todo hoy es lunes de nuevo y pienso en vos porque ayer me pasó algo que tengo que contarte, una de esas historias aleatorias que me pasan los domingos por la tarde y que sólo cobran sentido real cuando te las cuento. 


Estaba acostada en el sillón de la sala, había frío y pensé por un momento en lo agradable que sería que estuvieras ahí conmigo. Miraba una película sobre un hombre que está en Vietnam y le toca cumplir con la misión de matar a un coronel de su propio ejército. Iba el tipo volando en un helicóptero, en busca de su objetivo, cuando alguien pone "La cabalgata de las walkirias ", de Wagner y ahí empieza el desmadre. Las imágenes aún rondan por mi mente (junto a ellas ronda la certeza de no escuchar a Wagner a tu lado porque es un fantasma de las nevidades pasadas); pero la historia no termina ahí. 

Llegué a la siguiente película que tenía preparada para mi tarde fílmica. Ésta era bastante más surrealista y en blanco y negro. Es una película que no habla de nada, porque habla de un hombre que hace una película en la que no quiere hablar de nada. Y de pronto, "La cabalgata de las walkirias ", otra vez, mientras el tipo pasea por el parque y recibe el agua milagrosa que lo ha de curar. 

De nuevo me atacó la certeza de no haber querido escuchar a Wagner con vos, la certeza de que mi tarde estaría completa si estuvieras ahí, la certeza de que mis historias son más reales cuando te las cuento.

5. Me gusta cuando tenes ganas de hablar conmigo.

a 8 días

El amor debería ser tan simple como verte a los ojos y saber que me quiero perder en ellos por el resto de mis días, como tomarte de la mano y saber que estarás ahí cuando quiera hablar de nada, cuando me sienta muppet o tenga ganas de helado de vainilla.


4. Me gusta que estés cerca.

a 9 días del estallido. Disgresión

A veces me gustaría entrar en tu cabeza y saber qué pasa por ahí. 


Supongo que te deshierbaría un poco, que encontraría algunas respuestas que hace tiempo necesito. Si invadiera tu cabeza quizás sabría por qué no queres dejarme entrar en tu corazón.


a 10 días del estallido

El viento es capaz de llevarme a cualquier lado. Si no hago un esfuerzo  por permanecer en el suelo me levantará y me hará caer en cualquier calle de la ciudad. Con un poco de suerte llegaría cerca de donde estás; con un poco de suerte me perdería en los senderos de tus manos. 


3. Me gusta tu olor. 

a 12 días

Anoche soñé algo que no soy capaz de recordar. Sólo me quedó la atmósfera del sueño, esa sensación que nos integra en una realidad que proviene del lejano mundo donde habitamos cuando no estamos despiertos. Es curioso despertar y tener la certeza de haber estado en otro lugar, de haber vivido cosas que no recordaré.


Quizás soñé con vos, porque tus labios son como esos labios que beso en mis sueños, aunque Sabina también tenga razón en que cuando duermo sin ti contigo sueño. En fin, quizás lo mejor sea dejar de robarle frases a ese que las escribió tan bien antes que yo.

Quizás sea mejor decirte que el segundo de mis motivos es onírico, porque sólo en mis sueños somos capaces de estar juntos y se felices para siempre jamás, como en esos finales de los cuentos. 

2. Soñar con vos hace que mis noches sean mejos frías, menos solas, menos desabridas.

Mi primer libro

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