jueves, octubre 15, 2009

una tarde de aquellas

escena 1: camino por una calle. Avanzo en sentido contrario a los vehículos.

escena 2: aparece frente a mí un mini cooper corinto y dentro de él va un tipo verdaderamente lindo. Sonrío, porque uno siempre sonríe cuando ve cosas bonitas.

escena 3: el siguiente carro es conducido por un policía, quien no conforme con darme una chequeada de esas que pareciera que lo escanean a uno con rayos x, baja la velocidad y termina de golosearme en su mente con una mueca absurda en su cara. Si hubiera tenido tiempo me hubiera dicho alguna patanada, estoy segura.

escena 4: ambos carros desaparecen y un escalofrío me recorre la espalda. Supongo que eso es lo que uno siente cuando es testigo del paso de lo sublime a lo grotesco.

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6 comentarios:

PROSÓDICA dijo...

... cómo se me hacen tus escritos a lo que pasa por mi mente todo el tiempo Adelou... leerte es como estar pensando, sí. Me gusta mucho.

un abrazote.

Jonathan Bell dijo...

A mi también me parece así.

www.escribiendoconsilencio.blogspot.com

Adelou dijo...

Hola Prosódica, gracias por estar.

Abrazos por millares :)

Adelou dijo...

Hola Jonathan Bell, gracias a vos también por estar ;)

Abrazos

güichita dijo...

Qué chilero está este.
un abrazo.

Adelou dijo...

Hola Güichita, gracias mil :)