jueves, agosto 27, 2009

historias de despedida

Te besé en la mejilla, cerca de la oreja. Cuando me acerqué a tu pelo y sentí tu olor mezclado con el olor a esos cigarros que no abandonás, el beso se resabló y llegó a tu cuello. Entonces me dieron ganas de hundirme, de perderme, de fundirme en tu abrazo. No sabés cuánto te voy a extrañar.
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