miércoles, julio 22, 2009

insaible

Manejo de vuelta a casa y alucino con una galleta de chispas de chocolate. Un par de kilómetros después también pienso en vos y comprendo que sería más fácil materializar un paquete de oreos en el asiento del copiloto que agarrar el teléfono, marcar tu número y que me contestés y hablés un poco conmigo.

Llego a mi casa y caliento un poco de sopa de espinaca para matar el hambre que me consume. A estas alturas mi celular no tiene señal, cosa que puede ser buena porque así no tengo que esperar que suene en algún momento. Sin duda me gustarían un par de galletas de postre; sin duda me gustaría contarte cómo estuvo mi día, que me contés algo del tuyo, una historia que me haga sentir bien.

Pasa el tiempo, llega la mañana y me subo al carro de nuevo. Suelo comer en mi casa así que temprano no tengo hambre; sin embargo, mantengo intactas las ganas de platicar con vos. Puede ser que te haya soñado o que se me haya ocurrido una idea genial, de esas que sólo a mí se me ocurren y que sólo vos entendés; puede que sólo necesite que me acariciés un poco con palabras y no te llamo porque sos como uno de esos fantasmas que se dejan ver de vez ebn cuando pero que nunca se dejan tocar.
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3 comentarios:

MARIOMARCH dijo...

te lo dije en "cuando son casi las siete" y no te repetire que llames...

A veces, los silencios operan como gritos y la nostalgia siempre es silenciosa...

saludos. que estés bien

Adelou dijo...

No lo llamé; sin embargo, hice el triste intento de hablarle por el msn y no me contestó. Supongo que a veces toca así.

Abrazos, que tu también estés bien :)

Yael dijo...

y a veces no te pasa que si no te llaman revisas si tu celular sirve, si tiene señal, solo para ver si es algo malo con TU teléfono y no con quien nos hace esperar?
*suspiro*