miércoles, abril 29, 2009

los colores de la tarde

Salgo a comprar una galleta para pasar la tarde, son más de las seis. Cuando vuelvo a mi oficina atravieso el jardín y, de pronto, veo que la grama está verde, muy verde. El viento sopla y me hace detenerme un momento. El cielo está gris, muy gris. Sin embargo, el verde de la grama no es un sólo tipo de verde y el gris del cielo no es un sólo tipo de gris. Continúo mi camino de vuelta al escritorio y la computadora. Dentro de la oficina es imposible saber cuánto viento hay afuera, acá el viento no me toca. Una canción que me gusta suena desde algún punto en internet y levantó la vista para dejarla entrar totalmente a mi cabeza. La ventana me regala un cielo negro ahora y, de pronto, un relámpago me muestra el cielo con una gama de colores inimaginada hasta este momento. Ya son casi las siete, empiezo a pensar en la posibilidad de salir al mundo o de brincar de la azotea o de volar para alcanzar un poco de la luz de un relámpago que dura demasiado poco.
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