viernes, marzo 06, 2009

tintintintero

Me pasa, amor, que pierdo la línea de mis pensamientos. Entonces, sólo entonces, entiendo que hay cosas que no te cuento, detalles de los que no te hablo. Quizás olvido lo menos importante, quizás mi mirada se pierde en el vacío y me olvido de decirte que tuve frío por la mañana porque no amaneciste conmigo o que mi voz se escuchó muy sola anoche cuando iba de camino a mi casa y cantaba a viva voz una de aquellas canciones que compartimos.

No sé si alguna vez te dije que prefiero la tarde para dormir, para escuchar grillos y buscar verdades fuera de la ventana. No sé si alguna vez te confesé que mis hermanos grandes no son sólo ese par con los que comparto lazos de sangre; que tengo algunos hermanos con los que leía poesía y cantaba y reía y compartía esa manera extraña de perder la línea de nuestros pensamientos porque hacíamos planes y teníamos utopías (vos sabés que en ese tipo de charlas es imposible mantener una línea recta que nos lleve directo al punto). Ahora doy vueltas en torno a un recuerdo, en torno a los poemas que no les leo, que no me leen.

En fin, amor, la tarde es un estado tranquilo en el que podría dormir y escuchar a los grillos y abrazarme a vos. En fin, amor, siempre es importante decirte que podría pasar horas abrazada a vos. 

  
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2 comentarios:

el yorch dijo...

Genial, la tarde es el mejor momento del dia para todo, entre el bullicio del dia y la tranquilidad de la noche, te deje un regalito en mi blog... un abrazote...

Adelou dijo...

Hey el Yorch, me alegra que te guste la tarde, porque la tarde la hace, jajajajaja

Daré una vuelta por tu blog a ver qué hay por ahí.

Abrazos por millones