miércoles, febrero 11, 2009

a 3 días nada más

Si alguna vez llenaron un globo con agua, habrán notado cómo entre más gordo, más tenso y frágil. Si se te pasa la mano, el globo estallará mientras lo llenas. Si le pones muy poca agua, no tiene gracia. La cuenta regresiva me hace sentir como un globo que se infla y se infla. Supongo que en parte es porque me hace pensar en las múltiples posibilidades de mi vida, en las alternativas que pudieron cambiar los hechos pasados, en la forma de cambiar los que vendrán.

Y si, a veces creo que voy a estallar. Otras, creo que ponerme autocrítica no me lleva a ningún lado, así que me detengo, veo por la ventana y descubro que la luz cambió de color, que los árboles ahora son sombras  y el cielo, un lienzo en blanco. Es curioso cómo antes de que llegue la noche con la luna tan llena, con las estrellas tan impertinentes en la ciudad, el cielo pueda vaciarse y hacerme esperar el espectáculo que vendrá luego.

 
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