jueves, agosto 07, 2008

Poemas para Joe. IV

A veces lo único que queda frente a mí es una carretera vasta y gris, una barda de metal, una hilera de postes pintados de verde. Otras veces, la simple sucesión de luces rojas que forman una barrera que me impide acelerar a más de 20 kilómetros por hora, correr y volar.

Hay horas en que el camino es un poco más largo de lo habitual y no tengo radio para dejar de pensar en los múltiples ruiditos de carro; para dejar de pensar en vos que quizás no estés pensando en mí, en la carretera, en los poemas que te escribo en mi mente cuando manejo para salir de la ciudad.
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4 comentarios:

David Alvarado dijo...

Me encanta como escribis, perdon por tutearte jaja pero asi me expreso siempre, que puedo decir, maravillosa la forma que tenes de sacar lo que traes adentro, yo soy igual, escribo mas de lo que debo pienso a veces, pero no, porque a veces hasta me sobran palabras, y total, todas son PALABRAS QUE SE REPITEN, asi se llama mi blog, te invito a conocerlo, nos seguimos leyendo, en medio de la nostalgia, la tristeza, las palabras poeticas repetidas, y los sentimientos precavidos...

http://palabrasqueserepiten.blogspot.com/

Alfonso dijo...

Enmedio de la psicosis del tráfico guatemalteco el radio es el único artículo que vuelva a nuestro carro un refugio, mire que el mío es de cassette pero le adapto mi teléfono o el ipod y ya tengo música para bastante tiempo, pero quizás pueda subir los vidrios y dedicarte a la introspección

Adelou dijo...

Hola David, seguro que nos leeremos. Hoy llueve y es un buen día para ello.

Saludos,

Adelou dijo...

Hola Alfonso, a estas alturas no tengo radio. Mi carro es de capota suave y se lo llevaron hace rato. A veces me aislo con audífonos, pero a veces uno se queda sin carga, jajajajaja. Aún con el vidrio alto me atacan los ruidos del carro, pero vamos, se sobrevive.

Saludillos