lunes, abril 14, 2008

a veces, cuando me lloves

Curioso este dolor de cabeza que no me ha abandonado en todo el día. Temprano pensé que un poco de café lo solucionaría, luego pensé que se requeriría de un poco de café más. Almorcé por si fuera el hambre la que me tenía en esta pena, también me tomé el café de las 3, bueno, yo creo que el café lo cura todo.

Supongo que no hay café suficiente que cure la certeza de tu lejanía, de tu silencio recurrente, de la ausencia de tus manos. A veces me lloves por esta ventana que multiplica las barreras que me impiden salir corriendo. Otras veces me lloves toda la noche, cuando comprendo que sin vos mi cama no es ancha, como diría Serrat, sino bidimensional, absurda, plana. Quizás el dolor de cabeza se vaya cuando me resigne a no saber de vos.
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