lunes, marzo 03, 2008

una carta más

Es domingo por la noche, son más de las nueve. Sé que no llamarás y que no te aparecerás esta noche en mis sueños, por lo demás, todo está sereno.

Hace un rato estaba buscando unos lentes y en lugar de eso encontré una cajita donde guardo cartas que he recibido. Ahí están encerrados años de correspondencia con amigos que ya no veo, cartas de amores que están muy lejos ahora. Fue irresistible, abrí la caja y leí un par de cartas. Encontré en esas líneas motivos que había olvidado; la certeza del paso del tiempo.

Lloré un poco, reí un poco. Fue como ver una película italiana, de esas que te llevan de la risa al llanto en dos escenas. Después vinieron las ganas de escribirte. Fue un impulso incontenible, unas ganas de contarte de todo, de no contarte nada, unas ganas de contarte un cuento para dormir o de darte una razón para leer una de mis cartas.

Es tarde, tengo mucho por leer, textos por revisar. Sin embargo, me convenzo de la imposibiblidad de concentrarme mientras no te diga que pienso en vos con alguna frecuencia; que sos el extraño que podría convertirse en personaje de mis cuentos; que esperar que aparezcas una tarde de éstas es uno de los motivos por los que las tardes tienen sentido.

Es hora de dormir. Ya decidiré mañana si darte esta carta o no. Por lo pronto, espero que duermas bien, que tus sueños sean dulces.
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2 comentarios:

The Black Wizard dijo...

mmm... se a lo que te refieres, tambien tengo esos recuerdos en cajitas con notas de amores y amigos pasados, a veces abrirla es un risgo pues el resultado puede ser eclectico o lloras o ries, o ambas... tengo cartas inconclusas ninguna es tan frustrante como la que se arruga en mi bolsillo con la frustración de mi mano por no encontrar el momento correcto para darla, pero no pierdo la esperanza de hacer una carta que se concluya talvez no con un beso, ni con un gracias, simplemente que se quedara en el cajoncillo de los recuerdos de alquien que tan solo no olvide que el amor existio y se plasmo en un trozo de papel, una carta no es un texto es un trozo del alma, al menos asi lo veo yo... saludos adelou, extrañaba ya pasearme por aqui y poder flotar con la brisa fresca de tus textos

Adelou dijo...

De pronto uno encuentra el momento justo, algo te lo dice. Ya encontrarás tu momento perfecto para entregar la carta, que tendrá el buen tino de quedarse con esa persona por mucho, mucho tiempo.