lunes, agosto 13, 2007

Todavía una canción de amor

Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte; que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor; que te sigo debiendo todavía una canción de amor.

El Xibal siempre dijo que el tal Pablo se le había adelantado a escribir Yolanda. Yo tengo una lista un poco más extensa de canciones que debí escribir antes que muchos, de historias que sólo yo tendría que haber contado.

Hoy pensé en vos y en mi manía de no escribirte. Pensé en que he dejado de buscarte, porque sé que al llamarte me vas a decir que no. Pensé en que de alguna forma te sigo debiendo una canción de amor porque debería enamorarte como nadie te ha enamorado jamás.
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2 comentarios:

elcesardesiempre dijo...

Alguien, no recuerdo quién, dijo o diría que esta (se refería ala suya, por supuesto)es una ciudad habitada por fantasmas...
Aunque paso enfrente varias veces por semana, no voy al muro, no me siento, ni siquiero lo volteo a ver.
El otro día alguien hacía una pintura en el piso, sabiendo de antemano que se borraría al día siguiente, con la lluvia y las pisadas, no la quise ver.
Qué cobarde soy...
Fui a Huehuetenango y me dio miedo encontrar a Xibal, no lo busqué.
Esto no es una confesión, no es un grito desesperado, no es un poema. Este mensaje está cargado de literalidad.
Lo que pasa es que todos nosotros estamos cargados de nostalgia.
Abrazos en medio de este frio

Adelou dijo...

Los fantasmas quedan en todo lo que hicimos, en las canciones que desafinamos sin ninguna pena y en los poemas que compartimos por aquellos días. Yo tampoco suelo andar por el muro, cuando las faenas burocráticas me obligan a ir a la fac solo entro y trato de no pensar. Creo que del muro solo queda lo que fuimos, un poco triste visto así pero sin duda real.

Cuando uno se pone nostálgico quisiera volver una mañana cualquiera y encontrar a los amigos sin las preocupaciones del diario vivir, sin la pena de la renta y esos menesteres.

Yo tampoco quise saludar al Pepino, no lo hubiera soportado.

Te mando abrazos desde la fortaleza de lo que fuimos. Es tiempo de ser fantasmas.