jueves, julio 19, 2007

ya ves

Me deseaste tanto la soledad
que ahora soy perfectamente capaz de vivir sin vos
de llegar a cada mañana
y navegar en la certeza de tu asusencia
sin que se me parta el corazón

tan partido ha estado mi corazón

ya ves
hay que tener cuidado con lo que se desea
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4 comentarios:

elcesardesiempre dijo...

esto me recuerda a una canción de Ismael Serrano:

ya ves,
a veces me canso de ser hombre también
me gusta escuchar que todo va bien
y ver tristes hombres mirando al sur
y no existir si no me miras tu.

ya ves,
a veces me canso de perderte y saber
que estamos solos y no va a volver
Guevara para darnos la razón
de no verte tendida en mi colchón.

(después va el coro, y lo omito para darle relevancia a lo emocional)

así yo canto para recordar
que aún duermes a mi lado
que sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio

así yo canto para racordar
que aún seguimos vivos
si no ves más allá del horizonte
estaremos perdidos

ya ves, a veces me canso de ser libre
de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera
siempre al otro lado de tu frontera.

ya ves, a veces me canso de mí,
de no tener valor
para buscarte y cometer
todo delito que este amor exija...

quieta ahí: tus labios o la vida...

PD: estoy en cobán y tengo desde hace varias horas un ataque de cansancio del tipo que se describe en ésta última estrofa...

abrazos ades.

Adelou dijo...

Me gusta la canción esa. La habré oído alguna vez en la radio (en uno de esos innombrables programas de trova, probablemente)pero a veces uno descubre ese trozo de carbón que si tiene el potencial de ser diamante.

Cobán, lindo Cobán. Como diría mi amigo Benedetti, no te salves ahora.

Anónimo dijo...

Walking Around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


Pablo Neruda

que bueno que Pablo sigue siendo Pablo.... Y q no se es menos hombre... por cansarse de serlo.

Adelou dijo...

Todos nos cansamos de ser hombres a veces. La suerte, en mi caso, es que yo no "tengo" que ser hombre. Such is life...