martes, julio 17, 2007

ideas reiterativas

Llueve de pronto, a mares. El agua me toma por sorpresa y cae sin más. Llueve copiosamente, duro y parejo. En un momento parece que se van a caer los techos de todas las casas, que se van a romper los vidrios de todos los edificios . Escampa de pronto, en un instante. El agua desaparece y deja un leve rastro que serpentea al lado de la acera. Así, sin más.

Prefiero cuando llueve despacio, cuando la lluvia se instala de permanencia voluntaria, porque es como besar sin percatarnos del mundo; es como caer en el sopor de un beso meloso justo antes de quitarte la ropa, lento, muy lento. Y saber que el tiempo no tiene nada que ver con el rito y que las luces se desvanecerán en silencio.
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2 comentarios:

Guillermo Pineda dijo...

Creo que nunca he besado sin percatarme del mundo. Al menos no lo he hecho despierto.

¿Acaso eso ocurre cuando estás enamorado de una imagen que no es tu reflejo en el espejo?

Ahora cerré los ojos y pude sentirlo de nuevo. Es raro, mi puerta sigue estando con llave y de nuevo nadie me espera en la recámara para desearme una feliz noche.

Se apaga la luz y el reloj indica la salida del próximo tren al sur con las agujas congeladas.

Adelou dijo...

Kazpitaz Batman, ¿tienes una recámara?

perdón por el bajón de nivel a la hora de la respuesta, pero me pareció una palabra tan de otro mundo que tenía que decírtelo.

Por lo demás, ha de llegar un día de estos quien te desee una feliz noche.