viernes, febrero 09, 2007

los viernes

Llega la tarde y uno no sobrevive sin café y Delgadillo.

Sigo sin saber si en una isla desierta preferiría ver fantasmas o no. Los fantasmas que veo ahora que no estoy en una isla llenan de ruidos los pasillos, llenan de marañas los rayos lisos del sol que abruma todo afuera de la ventana. Dentro de algunos días llegará el fin de otro ciclo, pero seguiré viendo a los mismos fantasmas, ansiando el mismo vacío de isla solitaria.
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