martes, octubre 31, 2006

fantasmas de las navidades pasadas

El fin de semana encontré algunos de mis libros de poesía en la librera del que fuera mi cuarto en la casa de mis papás. Me quedé sin aliento, pensando en cómo pude vivir este tiempo sin ellos, en cómo puedo uno dejarse arrastrar por el trabajo y la cotidianidad y olvidarse de las palabras hermosas.

Hace tiempo no tenía ganas de decirte que "vendrá la muerte y tendrá tus ojos" hasta que hoy recuperé el anhelo de llevar el caño a mi sien, apretando bien las muelas...
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2 comentarios:

Ivan dijo...

la cotidianidad nos hace olvidarnos de lo realmente bello y esencial en la vida..

una mirada al cielo.. puede significar tanto.. pero el mismo cielo bajo una rutina pierde su sentido..

es bueno siempre tener presente esas simplezas de la vida que nos hacen recordarnos de lo verdaderamente importante.. ya sea en el cielo o en la poesía

Adelou dijo...

Lo bueno es que Iván puede estar presente, a veces, para ser testigo de las cosas eventuales y los cielos llenos de nubes. ¡Dale, hay que seguir escribiendo poesía!