miércoles, agosto 16, 2006

un día sin venir

Ayer no vine a trabajar. Un feriado oficial me permitió quedarme en casa. Cualquiera agradece un día en que uno puede quedarse dormido hasta tarde, en que no hay que hacer medio desayuno en la calle. Sin embargo, el camino me obligó a despertar temprano, a leer el día entero. El camino que se mete por mis venas y me hace parte de la rutina de salir y llegar a horas razonables, a lugares razonables.
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