jueves, agosto 24, 2006

jueves al fin

Es jueves, como tantos otros jueves en mi vida. Si tan solo fueran tan vieja como me siento, si tuviera más motivos que justificaran este viejo cansancio que me hace ser tan agria a veces.

No puedo justificar mi estado de ánimo con una canción que no me sale de la cabeza por más que intento dejar de pensar en ella. Llevas el caño a tu sien, apretando bien las muelas. Casi tengo 27, la edad más ansiada por los yonquies suicidas que abundan en las ciudades, la edad de los grandes roqueros cuando decidieron que ya lo habían hecho todo.

Y yo no he hecho gran cosa todavía. Alguien me preguntó hoy por qué vengo a esta oficina, que es como cualquier oficina en el mundo. Cómo puedo explicar que sin esta rutina agonizante no me queda nada más.
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